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La pinacoteca explora una de las facetas más originales del artista recogida en un libro formado por 20 láminas creadas a partir de papeles recortados

El Museo Carmen Thyssen acoge la exposición ‘Henri Matisse. Jazz’. A partir de la década de 1940, el deterioro de salud de Henri Matisse y las dificultades para pintar le llevan a una nueva fase de investigación creativa, en la que el collage con papiers découpés (papeles recortados) de colores se convierte en su principal medio de expresión.

A este brillante capítulo final de su carrera pertenece Jazz, un innovador y experimental libro del artista, un «manuscrito con pinturas modernas, el más hermoso libro jamás realizado sobre el color», en palabras de su editor, Tériade.

Publicado en 1947, la idea del libro surgió en 1942, a raíz de los primeros collages realizados por Matisse para la revista Verve, dirigida por el propio Tériade. Pieza maestra en su género, Jazz cuenta con veinte ilustraciones. Para su edición a partir de los collages originales que Matisse realizó con recortes de papeles pintados con gouache, se recurrió al estarcido, con plantillas para reproducir las distintas formas y el efecto de superposición y utilizando los mismos pigmentos.

El resultado de este laborioso procedimiento manual fueron unas muy cuidadas y hermosas ediciones, realizadas una a una, por lo que cada ejemplar es único. En 1947 se hicieron dos tiradas, una de 100 ejemplares sin texto, como la aquí expuesta, prestada por el Musée Fabre de Montpellier (Francia), y 250 acompañadas de notas manuscritas a pincel por el propio artista.

Pese a lo novedoso de su técnica, Jazz refleja una continuidad con la pintura de Matisse, en el uso del color como elemento expresivo y compositivo, y en su gusto por lo decorativo. Todo ello se renueva aquí en composiciones de colores planos, puros y vibrantes, de los que el artista extrae con sus tijeras siluetas esenciales, flexibles, dinámicas, ligeras, agrupadas en «improvisaciones cromáticas y rítmicas» que evocan visualmente los sonidos de la música jazz.

Las figuras, elementos vegetales, arabescos y siluetas abstractas de la edición, inspiradas por el circo, cuentos populares o recuerdos de viajes del artista, forman una melodía de colores. Sin una sola línea y sin pinceles, dibujando con un par de tijeras, Matisse se reinventa como pintor y logra los más sorprendentes efectos plásticos.