Cargando Eventos

La muestra se compone de medio centenar de obras, 16 de ellas expuestas por primera vez en España

La Colección del Museo Ruso de San Petersburgo / Málaga acoge la obra de uno de los artistas más famosos del siglo XX: Kazimir Malévich. La exposición se nutre de la colección de obras del pintor pertenecientes al Museo Estatal Ruso de San Petersburgo, la mayor y más completas del maestro.

El conjunto de obras expuesto, incluyendo 16 piezas que se ven por primera vez en España, revela la trayectoria creativa inicial de Malévich, la invención del suprematismo como expresión innovadora de su percepción del mundo mediante un lenguaje abstracto y, finalmente, el desarrollo y transformación del suprematismo geométrico en formas figurativas que él llamó “supronaturalismo”. Esta tendencia no ha dejado de influir en pintores, arquitectos y diseñadores de todo el mundo.

En la búsqueda de su camino en el arte, Malévich, como muchos de sus contemporáneos, se sintió sucesivamente atraído por el impresionismo, la obra de Cézanne y el futurismo, pero ninguna de estas etapas fue muy larga.

La obra del artista podrá verse en la sede de la Colección del Museo Ruso de San Petersburgo / Málaga desde el 14 de septiembre hasta el 3 de febrero. El horario del centro es de 9:30 a 20:00 (lunes, cerrado).

Malévich y el suprematismo

A mediados de los años 20 Malévich, que no podía permanecer indiferente a una situación sociopolítica cada vez más difícil, especialmente para un campesinado que fue despojado de todo por el nuevo régimen, busca una salida expresiva a las dificultades que encuentra su suprematismo pictórico para ser entendido en la sociedad soviética.

Fiel a su idea de que el artista debía reflejar la vida real, pero siempre de un modo artístico y no naturalista, comenzará a pintar campesinos, obreros y, en general, obras temáticas a partir del final de los años 20.

Sin traicionar el suprematismo que había creado en la década anterior, lo transformó en una nueva forma. Los personajes en las composiciones figurativas de esta nueva etapa no tienen peso, no son retratos ni expresan acciones concretas. Los fondos no son paisajes pintados; son abstractos, como en las composiciones suprematistas de los años 10.